Antes de la internet, los celulares, y los antediluvianos beepers, las comunicaciones eran mucho más racionales. Ahora, si bien, a veces es indispensable llevar un celular y avisar media hora antes, que no llegarás a una cita y no dejar esperando con el corazón roto al amante de turno, ya la cosa se ha tornado demencial. Hay gente que carga varios celulares de diferentes compañías de servicio, radio, y una serie de aditamentos, cables, cablecitos, auriculares, tabletas y sabe dios qué más, de los famosos celulares con internet. Las personas más dependientes están conectadas todo el tiempo y pueden incluso textear desde el baño. Otras, haciendo caso omiso a las recomendaciones de seguridad, escriben, publican, postean, suben, mientras manejan, o caminan, o comen; y las más histéricas simplemene lo hacen delante tuyo dejándote con la palabra en la boca. ¿Cuál es el siguiente estadío en esta noria comunicacional, de la que parece, nunca podremos ya bajarnos?
Yo, aún uso un celular tan barato que ni siquiera tiene marca, sólo uso plan pre-pago sin internet, y para colmo, como sólo lo tengo en vibrador, casi siempre pierdo mis llamadas. Si eso no es ser anarquista en este moderno mundo estereotipado, no sé qué es.

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